Si contamos con que tenemos el clima perfecto, la mejor aceituna arbequina de Mallorca y la emoción propia de una nueva ilusión, quizá la idea de crear Novembre no haya sido extraordinaria... el resultado sí lo es.
Un aceite afrutado con matices y sensaciones de alcachofa, hinojo y nueces que, al no ser filtrado, conserva intactas todas sus propiedades organolépticas.
Se retiran las hojas y se lavan las aceitunas para quitarles el polvo y las impurezas del campo.
Los frutos limpios se muelen en un innovador molino que tritura suavemente, sin elevar la temperatura por fricción y sin provocar emulsiones ni excesiva oxidación.
La pasta procedente del molino se bate lentamente durante treinta o cuarenta minutos, para que las gotitas de aceite salgan de sus celdillas y se unan unas con otras.
En este proceso la temperatura no sobrepasa los 27°C para que los aromas no se pierdan.
Una vez batida, entra en una centrífuga horizontal que separa, por una parte el hueso, la pulpa y el agua de vegetación, y por la otra, el aceite.
Para finalizar se completa la limpieza en una centrífuga vertical.
Así es como obtenemos un aceite verde de intenso aroma que llena de matices florales y frutales toda la almazara.
En dos horas hemos conseguido rescatar, en el instante preciso, el aceite de la aceituna que colgaba del olivo.
El aceite reposa a 20°C de temperatura en depósitos de acero inoxidable de fondo cónico. Periódicamente se sangran para eliminar los restos de agua que se acumulan en el fondo, quedando el aceite limpio sin necesidad de trasegarlo ni filtrarlo.